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domingo, 30 de agosto de 2015

La danza de los principiantes

No descubrimos nada si decimos que la escena musical argentina, específicamente en lo que refiere al rock (aunque no únicamente), está en uno de sus mejores momentos históricos. Es increíble la cantidad y la calidad de todo lo que se ve y se escucha por estos días en muchísimas ciudades de nuestro querido país.
Hace unas semanas salió uno de los mejores discos de esto que hablaba en el párrafo anterior, de la genial escena musical argentina.
La danza de los principiantes es una obra de una belleza suprema. A pesar del muy buen disco anterior de Mi Amigo Invencible -La nostalgia soundsystem, título brillante y una serie de muy buenas canciones-, este disco nuevo supera todo lo posiblemente imaginado que podría venir a continuación y se ubica ocupando el lugar -al humilde parecer del escribiente- de la tercera de las grandes joyas que está generando esta movida (en lo que a discos se trata, la movida da muchas grandes joyas por fuera de los discos pero acá nos interesan los discos y tan sólo algunas cositas más).
Un disco conceptual, y saben que acá a eso le damos una valor extra, donde el pasado, el presente y el futuro se interconectan en un mismo espacio atemporal donde el carácter rector está dado por la experiencia y el amor. Los colores, texturas y climas conquistan los territorios impasibles de la idea y otorga la madurez fresca e inocente que habita en el surco conceptual que recorre la totalidad del disco.
Sensible, bello, melódico e inteligente. Una joya de esta cosa creativa, caliente -y también de alguna manera- colectiva que se formó en el rock argentino de la segunda década del tercer milenio.

La Máquina del tiempo, el Gato blanco atrincherado, los Puentes rotos o la que lleva el nombre del disco están entre los mejores momentos de un conjunto de canciones tan potentes, como intrigantes y hermosas.

Maridajes
Cuando: en un viaje al pasado
Dónde: en un espacio atemporal
Cómo: disfrutando este momento del rock argentino


lunes, 5 de diciembre de 2011

Ringo


Mi amigo Daniel dijo hace unos meses que Ringo era el mejor disco del año. Le respondí “Epa!”. Ayer nuevamente Daniel volvió a decir que Ringo es el mejor disco del año. Y esta vez  no le respondí.



Sin embargo, creo que, sin estar muy seguro que Ringo sea el mejor disco del año -generalmente me resultan difíciles esas aseveraciones-, creo que Ringo tiene una de las mejores canciones que escuché en los últimos tiempos: esa que dice Ningún invierno empieza si mantenemos vivo el deseo.

La misma que dice que a esta edad empiezan a incomodarnos las horas. La que jura no tripular más naves incendiadas. La que asegura que ya empezaron a seducirnos las sombras. La que admite que ya están vencidas las drogas.
La que estribilla que ningún invierno empieza hasta que no seas vos quien dé por apagado el sol.

[También Ringo, ese disco que mi amigo Daniel repite que es el mejor del año, tiene unas melodías salvajemente inapropiadas para oídos encarcelados, construye paredes de guitarras filosas que sobrevuelan las canciones, inquieta desde el non-sense que desarrolla ese anti rockstar maduro en años de calzas atigradas o densamente coloridas, tiene la mejor producción de la discografía de Massacre, articula metáforas caramelizadas (se reían de fruta pero eran de mentol), metáforas tecnológicas (obedeciendo al ordenador, qué sumiso sos mi amor), metáforas descuidadas que citan a la nueva generación rocker (no era nuestra intención matar a un policía motorizado, no era nuestra intención ser de mármol y parecer hipnotizados), todo eso con metáforas filosóficas de la experiencia propias de un Hume alquimista y algo descreído (no pruebo nada sin probarlo, científico a medias, místico a la mitad).]


Ringo, un sutil cross al estómago del, a veces, bastante seguido, probablemente, alicaído rock argentino.




Maridajes
Cuándo: cuando dudemos de los inviernos
Dónde: en el centro del deseo
Cómo: en el ring side

viernes, 11 de noviembre de 2011

Amor amarillo


Ayer por la tarde cargué este disco en el reproductor de mp3 y salí a la calle.






Desde que Gustavo Cerati quedó internado en coma no había escuchado su voz. Es decir, no había escuchado su voz poniendo la atención en escuchar su voz. Hace bastante más de un año ya. Quizás había escuchado a Soda Stereo o sus canciones como solista en alguna radio, en alguna reunión, en algún momento, en algún lugar. Pero como música de fondo. Nunca como ayer, nunca detenidamente, nunca adrede.

Ayer por la tarde cargué Amor Amarrillo en el mp3 y salí a la calle. Escuché la primera canción del disco, la que le da nombre. Escuché la voz de Gustavo Cerati cantando “un detalle infinito quiero que dure para siempre”.

Y me puse a llorar.


Maridajes
Cuándo: para siempre
Dónde: en cualquier momento, en cualquier lugar
Cómo: abandonado y renaciendo

Gustavo Cerati - Amor amarillo

lunes, 17 de octubre de 2011

La Favorita


Otro post para este Día de la Lealtad.

La Favorita es una gran banda de rock gran, que en los ’90 animó muchas de mis noches en bares de esta bendita ciudad  -especialmente, claro, algunos de los que lean esto también lo recordarán, en el palermitano sótano del Catulo Castillo-. Banda que no superaba la convocatoria de unas aproximadas 200 personas, que tuvo su gran noche en una Trastienda llena -gratis- presentando su segundo disco y que aún hoy siguen -esporádicamente y con cambios de formaciones constantes- tocando.

Pero este es el primer disco. Se llamó homónimamente La Favorita y tenía en su sexto track esta belleza poética y de guitarras crudas, que debería ser parte de la discoteca del Museo Peronista.

El estimadísimo crooner, poeta, chicato y peronista José Luis Castro cantando Las patas en la fuente, les juro, me lleva a momentos de emoción impensada.

Escuchémoslo acá abajito mientras, con los dedos en V, brindamos por la lealtad.


Maridajes
Cuándo: también en los 17 de octubre
Dónde: en la fuente
Cómo: con los pantalones subidos y el agua refrescando las patas tras la caminata más leal de la historia de este país


La Favorita - Las patas en la fuente



Pidamos Peras a Mandioca

Tengo la sensación que esta historia ya la conté en algún otro lado. Pero el 17 de octubre se merece una repetición.

La cosa es así, Jorge Álvarez es uno de los artífices de la prehistoria del rock local y Mandioca, su sello discográfico, una de las bases sobre las que se escribió la historia. 




















La historia dice que era 1970 y en Argentina pasaban cosas varias. Una de aquellas cosas era que el principal referente político de la historia argentina estaba exiliado y su partido proscripto. Casualmente, ese era el partido más popular del país, pero el Estado por esos tiempos estaba en manos de una dictadura que de popular tenía muy poco.

El compilado que edita el sello de Álvarez -un buen peronista- se llamó
Pidamos peras a Mandioca. El pedido que nombraba al disco no era exactamente a Mandioca. Y la sustancia del pedido no eran exactamente peras. Era un pedido mucho más grande, acorde a la época. Lo que se pedía era una enorme pera: un perón. Mandioca pedía por la vuelta del General Perón subliminalmente desde su tapa.

El ideólogo de la tapa fue otro prócer de la prehistoria: Billy Bond. Éste dijo alguna vez "
Éramos todos peronistas y Jorge Álvarez especialmente. Por eso la tapa de Pidamos peras a Mandioca es una gran pera… es un Perón. La pera era Perón y nadie lo entendió. El gran Perón. Nosotros teníamos una forma de contestar a la represión diferente a la de otros músicos de rock nacional. De alguna manera, en 1970, Perón era lo contrario a lo que había y, en ese momento, te identificabas ideológicamente. Era una toma de posición, para saber de qué lado estabas: del lado de la represión o del otro. Todos nosotros, consciente o inconscientemente, estábamos del otro lado".
El disco compilaba las primeras canciones de Moris, Manal, Pappo, La Cofradía de la Flor Solar y Vox Dei entre otros. También esta oda al hippismo que Tanguito llamó Natural.



Compañeros, lectores, amigos: tengan un muy feliz día de la lealtad.




Maridajes
Cuándo: cada 17 de octubre
Dónde: en este país bien peronista
Cómo: con los dedos en V

Tanguito - Natural

sábado, 13 de agosto de 2011

Momo Sampler

Por estos días se cumplieron 10 años de la última aparición vital de Patricio Rey. Casi todos los suplementos de espectáculos y culturales de diarios y revistas hablaron del tema. Pero, de las que leí, solamente una nota me pareció muy buena al respecto. La pueden leer en la web de Página 12, salió publicada en el suplemento Radar del domingo pasado y la escribió Mariano del Mazo. Lejos, de lo más destacado entre la runfla de periodistas que escriben sobre eso_antes_llamado_rock.





























Me cuesta pensar que el último disco de la banda psicodélica en sus primeros años, under (but not underclass) en los ’80, revienta estadios en los primeros ’90 e itinerante en su último estertor haya sido Momo Sampler. Algunos, y lo comentábamos por esos días (algunos se acordarán de que lo comentábamos, otros no se acuerdan nada de esos días), nos habíamos despedido en el disco anterior. No porque haya dejado de gustarnos y toda esa crítica estúpida que se les hacía por esos días a las máquinas -torpemente- utilizadas y a un disco de Los Redondos que tenía ¡¡en su propio nombre!! la palabra maldita sampler. No, para nada, eso era lo que más nos gustaba. La aventura de ir viento en contra de lo que el adormecimiento del rock pedía y viento a favor de la historia cultural y musical que avasallaba somnolencias. El hecho por el cual el disco anterior nos saludaba eran los demasiados símbolos de despedida: se tomaban el último bondi, el último tema de ese último bondi, loneytoonamente, se llamaba Es to-to-todo amigos!, atesoraban un gualicho de olvidar cuando la búsqueda los dirigía hacia nuevos placeres. Y por si fuera poco lo presentan en Racing con un video pre-recital que era más una biografía casi autorizada en formato comic futurista con aires de despedida de aquello que ya no es, que un simple video de presentación. Patricio Rey se estaba yendo en ese disco. Y será el destino que quizás no quiso que se fueran en ese disco, pero ese video de presentación-despedida, justo ese video, al menos en lo poco que públicamente se sabe, fue el que selló la despedida.
Quizás que Momo haya sido el personaje principal, entre tantos otros borders personajes de ese cuento-tragedia que contaba cada disco, era la subversión necesaria de la vida. Patricio, ya no era Rey, prefería darle el poder a las masas. Quizás por una sola noche, por cada noche en que se barajaban las cartas sobre la mesa. Las masas tuvieron el poder, coparon el viaje itinerante y el monarca no lo soportó. Se vistió de Momo, los condenó a ocupar la cartelera y se pegó el balazo. Quizás. La forma humana trasvestida en misa cómica. Trágica. Y una frase de Apuleyo que ladra Te prometemos que en la alegría y la risa del festival nadie osará dar una interpretación siniestra a tu repentina vuelta a la forma humana como epígrafe del disco. La forma humana, que en el primero de los discos, Gulp!, se había perdido. En el último vuelve, pero ya en carnaval, en murga, en emulación y subversión. Con la muerte de su deformador.
Hace 10 años presentaban Momo Sampler, el primer disco de la era que ya no era de Patricio Rey, y era el balazo en la sien que Patricio Rey se daba para que los que quedaban pudieran enfrentar nuevos placeres. Y como dice, genialmente, Mariano del Mazo, lo mejor que puede pasar es que jamás ocurra una reunión. Sería sobre la tumba de Patricio Rey.

Maridajes

Cuándo: a 10 años del balazo

Dónde: en el templo de Momo

Cómo: en una apuesta por la mutación, por el cambio, por nuevos placeres


Patricio Rey y los Redonditos de Ricota - La murga de la virgencita








sábado, 11 de junio de 2011

Invisible

Imposible. Impensable. Imperdible. Increíble. Inasible. Invisible.

Un disco tre-men-do.
















Antes del tiempo era todo azul, leve de suspensión
Al no haber gente no había bien ni mal. No existía esperar.


¿Cómo elegir una canción de este disco?


Suspendamos todo. Suspendamos la rotación de la Tierra sobre su eje. Suspendamos la traslación alrededor del Sol. Suspendamos el tiempo. Suspendamos los pensamientos. Suspendamos los deseos, las arbitrariedades, las filosofías, los comentarios, las ansiedades, las distracciones, las ambiciones, los movimientos, las inhibiciones, las creencias, los aprendizajes, los juicios, la condición humana.

Suspendamos todo. Escuchemos a Invisible.


Maridajes

Cuándo: fuera del tiempo

Dónde: fuera del espacio

Cómo: en suspensión



Invisible - Suspensión







miércoles, 8 de junio de 2011

Profano

Me considero un tipo con muchos sueños. Pero últimamente ando con mucho sueño, y un poco descuidado para los muchos sueños. Hablando de sueño estábamos cuando me recordaron que una infusión de tilo empuja al descanso, pero mejor aún dicen, dijeron, es la infusión de valeriana.

Sueño y valeriana no hicieron otra cosa que hacerme recordar a Rubén Goldín. Así se dio la charla y así caí en el recuerdo de este lindo (aunque un poco desparejo) disco y en esa genial canción que por ella sola Goldín se ganó -para mi humilde entender- un lugar entre los próceres de la década del ’80.

















Rubén Goldín se hizo conocido en el mercado del rock allá a mediados de la década del ’80 cuando desembarcaron en las bateas (concepto ochentoso si los hay, eh) y los escenarios del rock porteño esa caterva de rosarinos que conformaban entre otros Jorge Fandermole, Lalo de los Santos o Adrián Abonizio. Y Rubén Goldín era el jovenzuelo de voz dulce -y un poco spinettiana- de la comunidad.

En 1988 Goldín editó éste, su segundo disco, Profano, y en él hay 3 ó 4 canciones que no debería dejar de escuchar ningún oído. Y una que merece entrar al Olimpo: Sueños de Valeriana.


Ando difícil de dormir. Le pongo palabras a las cosas. Me acordé de Goldín y de esta gran canción. Así que vamos para adelante, la barrera es el tiempo, pero cerrar la puerta no es ninguna solución, claro. Las cosas que dejamos de hacer y aún llaman. Un gran signo de pregunta.

Maridajes

Cuándo: cuando no puedas dormir

Dónde: cruzando la barrera

Cómo: con una infusión -con un poco de miel-



Rubén Goldín - Sueños de valeriana







martes, 31 de mayo de 2011

Este tiempo

Ya es este tiempo.

Un telón se abre y asoma Este tiempo. Aquí es el presente, siempre tenso, el que se indaga. Habla Guillermo Korn desde el estuche del nuevo disco de Liliana Herrero.














Liliana Herrero es LA INTÉRPRETE argentina. Y en este nuevo tiempo, en este nuevo disco, en Este tiempo, interpreta composiciones de este tiempo, como sólo ella puede hacerlo.

Lo hace con Aristimuño, y el viento sur se transforma en hermosa brisa litoral. Lo hace con Spinetta, y la poesía de baguala urbana es el sonido de la tierra. Lo hace con el genial oriental Edu Pitufo Lombardo y es tan Río de la Plata como sus mesopotámicos afluentes. Lo hace con la cercanísima dulzura del bardo milonguero Fernando Cabrera y no existen las distancias. Interpreta a otros más orientales y a otros porteños, y a otros interiores argentinos. Y a todos los resignifica, los desarma y los convierte en sentimiento, en la pasión de su voz.

Liliana Herrero juega con las versiones. Se divierte, las sufre, las sueña, las vive y las impregna de todo su humor -hermoso humor- y de su belleza.

Se desdibuja, se nubla, se empaña en la tapa del disco, porque la claridad está en las canciones y en la voz. Es ese el terreno de la verdad. El espacio de Este tiempo.


Ya es este tiempo. Y, mierda, qué lindo que es cuando lo interpreta Liliana Herrero.


Maridajes

Cuándo: je, en este tiempo, claro

Dónde: en el mundo irrespetuoso y genial de la interpretación de Herrero

Cómo: indagando el presente



LIliana Herrero - Tu nombre y el mío







sábado, 28 de mayo de 2011

Despierta

Venimos de un post japonés. Y se me vincula con la comida japonesa que comimos anoche con mi amigo-hermano Pablo. A Pablo le gusta mucho la comida japonesa, fantasea con la comida japonesa y a veces concreta las fantasías. A mí también me gustó mucho la comida japonesa de anoche.














Pasando a cuestiones menos abstractas, hablábamos ayer con Pablo de este disco, el último de Las Pelotas. Y cómo nos gusta. Qué bien que están -que estuvieron siempre, pero ahora más- Dafuncchio y compañía. Cómo se extraña el Bocha, y sus saltos y sus bailes, y sus locuras noventosas, que alguna vez compartimos de puta casualidad. Pero qué bien están.


Y Pablo y yo, personalmente, creemos que todo esto es una locura. Y lo creemos, muy especialmente, por vos y por vos. Después es sólo un recuerdo. Todo pasará.

Despierta. Despierten. Despertemos.


Maridajes

Cuándo: cuando llegue el día

Dónde: en el cielo, en la oscuridad, en el tiempo

Cómo: personalmente



Las Pelotas - Personalmente