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viernes, 6 de mayo de 2011

Time of no reply

La ciencia tradicional entendió al universo como una totalidad estática y, por ende, con un tiempo eterno. ¿Pero cómo podríamos soportar la idea de eternidad? Es necesario indagar al tiempo, es necesario preguntarle y preguntarnos.

Ilya Prigogine era un científico genial. Ruso, doctor en física y química. Murió hace unos pocos años y vivió casi todo el siglo de la gran revolución del conocimiento y del tiempo. Pero era ante todo un gran filósofo. Pensador de la ciencia, de la humanidad y del universo. En su conferencia El nacimiento del tiempo se pregunta -le pregunta al propio tiempo- por la idea de eternidad, por la idea de inmutabilidad, por la idea de comienzo y su asociada idea de final.

Dice Prigogine que el mundo es empujado por la tracción del tiempo porque cumple con tres condiciones: la irreversibilidad, la probabilidad y la coherencia. Estas tres características hacen que el universo no sea estático. Todos los fenómenos existentes son irreversibles. La irreversibilidad no es orden ni tampoco desorden. Es ambos. Y ambos están siempre ligados. La aparición de la probabilidad y de la coherencia en la física moderna permiten que se piense en el tiempo como una flecha que va hacia adelante sin prisa pero sin pausa. Existe siempre una coherencia entre las moléculas, que se vinculan en orden y desorden constante. Y siempre existe la probabilidad de que se relacionen óptimamente.

Pero la pregunta básica que se hace Prigogine es si hubo realmente un inicio del tiempo. ¿Cómo fue el Big Bang? ¿Que sucedió en ese exacto segundo?, siendo que la vida posterior suma aproximadamente 10 32 segundos, es decir, ese instante a la potencia 32, o sea, multiplicado por muchas muchas muchas veces (aunque no infinitas).

¿Qué hicieron las dos primeras moléculas del universo en ese instante?

Se responde: “la cuestión es muy compleja. Probablemente ha habido un nacimiento de nuestro tiempo (…) la vida se forma cada vez que las circunstancias planetarias son favorables (…) El nacimiento de nuestro tiempo no es, pues, el nacimiento del tiempo. Ya en el vacío fluctuante preexistía el tiempo en estado potencial. Tal vez seamos aquí tributarios de nuestro lenguaje. El tiempo no es la eternidad, ni el eterno retorno. Y no es solamente irreversibilidad y evolución. Quizás necesitemos hoy una nueva noción del tiempo capaz de trascender las categorías del devenir y de la eternidad.”
















Nick Drake fue un oscuro y dulce músico y cantante -casi un trovador- inglés. Romántico y ácido. Poeta y mundano. Murió a los 26 años. Editó 3 bellos discos en vida, que no tuvieron el reconocimiento que realmente se merecen y que sí lograron luego de muerto.

En 1986, 12 años después de que se le acabe el tiempo vital, se editó Time of no reply, un disco muy especial. Hermoso. Con algunas versiones de temas ya editados en vida y con una serie de temas inéditos, entre los que se encontraba el que da nombre al disco. Quizás el bueno de Nick haya sido quién más indagó al tiempo. Él sabía muy bien que la idea de eternidad es un absurdo.

La segunda instancia de la serie El Tiempo de CTC nos va a dejar con pocas certezas. Tengo la optimista convicción de que el tiempo todo lo soluciona, así que veremos que se nos ocurre para continuar esta serie. Que, como todo, tuvo comienzo y tendrá un final.

Al tiempo le debemos hacer preguntas. Pero Drake muy bien lo sabía. El tiempo no da respuestas. Este es un tiempo sin respuestas.

Maridajes

Cuándo: en este tiempo

Dónde: en el espacio de la materia

Cómo: sin respuestas



Nick Drake - Time of no reply






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