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lunes, 17 de octubre de 2011

Pidamos Peras a Mandioca

Tengo la sensación que esta historia ya la conté en algún otro lado. Pero el 17 de octubre se merece una repetición.

La cosa es así, Jorge Álvarez es uno de los artífices de la prehistoria del rock local y Mandioca, su sello discográfico, una de las bases sobre las que se escribió la historia. 




















La historia dice que era 1970 y en Argentina pasaban cosas varias. Una de aquellas cosas era que el principal referente político de la historia argentina estaba exiliado y su partido proscripto. Casualmente, ese era el partido más popular del país, pero el Estado por esos tiempos estaba en manos de una dictadura que de popular tenía muy poco.

El compilado que edita el sello de Álvarez -un buen peronista- se llamó
Pidamos peras a Mandioca. El pedido que nombraba al disco no era exactamente a Mandioca. Y la sustancia del pedido no eran exactamente peras. Era un pedido mucho más grande, acorde a la época. Lo que se pedía era una enorme pera: un perón. Mandioca pedía por la vuelta del General Perón subliminalmente desde su tapa.

El ideólogo de la tapa fue otro prócer de la prehistoria: Billy Bond. Éste dijo alguna vez "
Éramos todos peronistas y Jorge Álvarez especialmente. Por eso la tapa de Pidamos peras a Mandioca es una gran pera… es un Perón. La pera era Perón y nadie lo entendió. El gran Perón. Nosotros teníamos una forma de contestar a la represión diferente a la de otros músicos de rock nacional. De alguna manera, en 1970, Perón era lo contrario a lo que había y, en ese momento, te identificabas ideológicamente. Era una toma de posición, para saber de qué lado estabas: del lado de la represión o del otro. Todos nosotros, consciente o inconscientemente, estábamos del otro lado".
El disco compilaba las primeras canciones de Moris, Manal, Pappo, La Cofradía de la Flor Solar y Vox Dei entre otros. También esta oda al hippismo que Tanguito llamó Natural.



Compañeros, lectores, amigos: tengan un muy feliz día de la lealtad.




Maridajes
Cuándo: cada 17 de octubre
Dónde: en este país bien peronista
Cómo: con los dedos en V

Tanguito - Natural

domingo, 10 de julio de 2011

The madcap laughs

Hace 3 días se cumplieron 5 años de la muerte del loco más loco de todos los locos de la historia universal de la música popular.

Loco, re contra loco. El dueño de la psicodelia, de la búsqueda por otros caminos de aquello que, sin búsqueda se encuentra, quizás, fácilmente, pero también es quizás de eso que nunca se vea por estar tan cerca. Sólo por no buscar por otros caminos. Sólo por no probar eso que es la palabra que debería ser escrita con mayúsculas, pero al escribirla con mayúsculas perdería su carácter de potencia, sí, claro, la experiencia. Esa palabra que nunca será igual a su significado (como casi ninguna palabra -¿no?- pero ésta mucho menos).

Loco, re contra loco. Psicodelia, LSD, destrucción de todos los parámetros. Como dijo alguien alguna vez, una pepa con patas.

Syd Barrett se fue definitivamente el 7 de julio de 2006. Antes se había ido de Pink Floyd, se había ido de la vida en sociedad, se había ido del mundo de la realidad, se había ido. Siempre yéndose. Y dejando atrás, para los que se quedan, para los que no se mueven, para los humanos, una catarata de ideas musicales, canciones, sonidos, presencias, imágenes, olores y colores de eso que te deja Syd Barrett o no te deja nadie.

Siempre un paso adelante del resto. E ido. Y cuando el resto quiere salir a buscarlo, él está de vuelta pero es otro. Está una vuelta al cosmos más adelante. Siempre. Hace 5 años que ya no está. Pero aún hoy está una vuelta más adelante que el resto.
















Su primer disco solista -después de aquellos loquísimos primeros dos discos y singles varios de Pink Floyd- es The madcap laughs. Porque el loco siempre se rió de todos. De estar una vuelta más adelante. Y de la experiencia.

Allá se va el loco. Riendo. Siempre adelante.


Maridajes

Cuándo: en la era de cartón

Dónde: allá, una vuelta adelante

Cómo: yéndonos



Syd Barrett - Here I go







sábado, 12 de febrero de 2011

Maki no Sekai

La japonesa Asakawa Maki murió hace menos de un mes. Era una compositora y cantante de jazz y blues que, hasta la edición de este disco, rondaba cabarets y bulines de mala muerte en Japón y a veces en los Estados Unidos. Sin embargo, poseía en su voz una sensibilidad envidiable.












El disco que acá nos interesa se llama algo así como 浅川マキの世界. (Bueno, che, se llama así.) La traducción al cristiano es Maki no Sekai. Es su primer disco editado internacionalmente, allá por 1970.

A pesar de la oscuridad y la aspereza del contexto, los tintes dulces de la voz de Maki y la producción climática e incidental de este disco de jazz brindan un resultado por demás cálido.

Una excelente definición que leí en un blog gringo y que me atrevo a traducir: “Tener que describir la música de Asakawa Maki es una tarea imposible. Hay que mezclar un poco de Billie Holiday y Nina Simone sobre una base de Nico. A continuación, añadir a la mezcla un par de cartones de cigarrillos junto a unas cuantas botellas de sake, vestirla de negro, tirar la mezcla en el interior de un húmedo club de jazz japonés... y aún eso no llega a ser Asakawa Maki.”

El compañero yanqui que dijo eso no solamente definió perfectamente a Asakawa Maki, sino que lo hizo acorde a éste, nuestro humilde Cada tonta cosa.

Maridajes

Cuándo: noche, bien de noche

Dónde: encerrado en tu casa, con no demasiada luz

Cómo: acompañado de un whisky y/o un sake



Asakawa Maki - Chicchana Toki Kara






sábado, 5 de febrero de 2011

All things must pass

En medio de las rencillas que terminarían en la separación de The Beatles y posteriormente a sus viajes que más le cambiaron la cabeza (los que hizo a la India y los que hizo con LSD), George Harrison compuso una catarata de bellas canciones que en 1970 darían a luz al primer disco triple de la historia de la música popular. Son 23 las canciones que salieron editadas ese año y 28 fueron en la reedición de esta monumental obra allá por 2001, año en que moría Harrison.









Además de la presencia de Dylan, Clapton, Starr, Preston y Derek & the Dominos entre varios otros, esta obra, la primera solista de Harrison, logra la imposible sensación de relajarte de tal manera hasta que intentes pensar en convertirte en Hare Krishna, solamente para disfrutar de semejante banquete. Ojo.

La simple idea de sumar a todos quienes aparecieron en los créditos y a todos los otros que no aparecieron -ahí hay un interesante mito sobre el cúmulo de músicos que participaron y no aparecieron, incluido Lennon- era para Harrison que había lugar para todos.

Maridajes

Cuándo: una tarde lluviosa (con tiempo, no te olvides del tiempo necesario para escuchar tanta canción)

Dónde: en una casa o similar donde la lluvia se note

Cómo: relajado, dejando el tiempo pasar mientras George sigue cantando