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lunes, 28 de octubre de 2013

New York

Hace rato que no me ponía con esto.
La semana pasada estuve escuchando mucho un par de discos. Casualmente (¿causalmente?) esos discos eran el de Velvet & Nico de la banana y New York de Lou Reed. El viernes y un rato del sábado calcé la remera de la banana que abajo tiene la firma de Andy Warhol. Ayer domingo muy temprano me entero que se había ido el viejo Lou. No dudé en escribirle inmediatamente a Stanley. Los dos pensábamos lo mismo: era un día triste.



Hace rato que no me ponía con esto.
El tiempo que pasó, hace no tanto, me encontró recorriendo las calles del viejo Lou. Y en cada paso, en cada pared, en cada boca de subte, me imaginaba cruzarlo. El viejo Lou ya estaba transplantado y transcurría sus últimas semanas. Compré el disco de la banana en una hermosa disquería de vinilos de la calle Bleecker no muy lejos de donde ahora me entero que vivía con Laurie Anderson y donde el domingo murió.

Hace rato que no me ponía con esto.
Desde que el viejo Lou nos contaba lo que era New York y sus sucias calles. Sus Pedros hambrientos y cansados. Que quieren volar para desaparecer. Desde que Pedro se alojaba en paredes de cartón y con sábanas de papel de diario. Desde que las hermosas estrellas en sus limusinas se mostraban por el Lincoln Center. Desde que Lou nos contaba lo que era realmente la vida.

New York donde ayer se fue una de las mejores cabezas del rock mundial.

Amigos, escuchen Dirty Blvd., si se les pone la piel de gallina cuando Pedro quiere desaparecer, estamos experimentando cosas parecidas.

Gracias viejo Lou.

lunes, 13 de junio de 2011

Songs for Drella

Cuando en 1987 muere Andy Warhol, con él se fue una parte importante de la historia cultural y artística del siglo pasado.

Para Lou Reed y John Cale además se fue un amigo y un compañero de batalllas.

En la segunda mitad de la década del ’60 nació The Velvet Underground, una de las bandas más extrañas y más ambiciosas en la búsqueda artística y simbólica de la historia del rock mundial. Los principales comandantes de esa locomotora eran Reed y Cale. Llevaban un vagón de carga que aportaba todas las posibilidades de ruptura con la lógica a su lado, ese vagón lateral era Andy Warhol. Drácula o Cinderella, como gustaban llamarlo. Un Drácula ceniciento. Mitad maldad, mitad inocencia. Mitad hombre, mitad mujer. Mitad poderoso, mitad desprotegido. Mitad y mitad o ninguno de los dos posibles opuestos. Y ambos a la vez.

Dráculla y Cinderella se fusionaron en un mote ambiguo: Drella. Y luego de su muerte, Drella, tuvo el disco de sus amigos y compañeros de batallas, dedicado exclusivamente a su vida y a sus experiencias.















Songs for Drella fue editado en 1991 y es un disco tan oscuro como su tapa. Y tan despojado como los rostros de los compositores en esa tapa.

Warhol -Drella- tuvo el álbum que su historia se merecía y fue el cierre perfecto para la historia de aquella banda extravagante y ambiciosa que, quizás, sea más recordada por el plátano warholiano que por sus canciones.

Maridajes

Cuándo: tras la muerte del angelical monstruo

Dónde: en el mundo de rostros y nombres de Andy Warhol

Cómo: como un sueño



Lou Reed - John Cale - Faces and names







domingo, 13 de marzo de 2011

Rock 'n' Roll Animal

Hay que hurgar para encontrar al amigo Lou. No aparece, como tantos otros, entre las principales atracciones de un imaginario folleto turístico de Rock. Quizás figure como una excursión extravagante (incómoda quizás) fuera de la hoja de ruta que nos habíamos trazado en un principio.

En mi época (es tremendo tener que usar una expresión de esta índole) no era fácil adquirir vinilos del viejo y querido Lou y los que se conseguían eran ediciones importadas carísimas. Era así que en aquellas largas y ensoñadas madrugadas de tertulia musical alguno disparaba al voleo: "¿Alguien consiguió algo de Lou Reed?".













Un día, en el cual había decidido no honrar a la escuela con mi presencia, me interné, como de costumbre en aquellas dos disquerías de la calle Rodríguez Peña y luego de revolver bateas durante más de dos horas apareció, como pidiendo permiso, Rock And Roll Animal a un precio irrisorio. Y fue así como Lou me comió la cabeza para siempre... Tanto, que por algunos meses no podía escuchar otra cosa y me dormía escuchando el Lado A, y el Lado B lo ponía durante el desayuno.

Disco en vivo grabado en Diciembre de 1973 en el Howard Stein's Academy Of Music de New York. Nos vamos a encontrar aquí a un Lou Reed en clave glam y muy border. Cuentan en los bares del puerto que en aquellos tiempos el bueno de Lou podía hacerse un chute delante de todos sus comensales sin que se le cayeran los anillos.

Son cinco temas que no te dejan reaccionar. Cuarenta y tantos minutos que te dejan babeando y preguntándote: “¿Qué?, ¿ya terminó?”

Presten atención al laburo impresionante del bajista John Prakash (que luego gastaría las cuatro cuerdas en la banda de Alice Cooper).

Este disco en realidad se edita porque esa otra monstruosidad que es Berlin no había vendido lo suficiente y desde el sello le proponen a Lou desempolvar algunos hits de la Velvet Underground y tirarlos al ruedo y Lou acepta para deleite de todos los mortales.

Comparto con ustedes el tema con el que abre la placa, Sweet Jane, que en esta versión tiene una intro para alquilar balcones, vea...

Bon appétit!

Maridajes:

Cuándo: luego de mucho entrenamiento, en tu primera performance como trapecista (a una altura considerable)

Dónde: donde te agarre la noche

Cómo: stone free!


Stanley Rosso, exclusivo para CTC


Lou Reed - Sweet Jane