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martes, 31 de mayo de 2011

Este tiempo

Ya es este tiempo.

Un telón se abre y asoma Este tiempo. Aquí es el presente, siempre tenso, el que se indaga. Habla Guillermo Korn desde el estuche del nuevo disco de Liliana Herrero.














Liliana Herrero es LA INTÉRPRETE argentina. Y en este nuevo tiempo, en este nuevo disco, en Este tiempo, interpreta composiciones de este tiempo, como sólo ella puede hacerlo.

Lo hace con Aristimuño, y el viento sur se transforma en hermosa brisa litoral. Lo hace con Spinetta, y la poesía de baguala urbana es el sonido de la tierra. Lo hace con el genial oriental Edu Pitufo Lombardo y es tan Río de la Plata como sus mesopotámicos afluentes. Lo hace con la cercanísima dulzura del bardo milonguero Fernando Cabrera y no existen las distancias. Interpreta a otros más orientales y a otros porteños, y a otros interiores argentinos. Y a todos los resignifica, los desarma y los convierte en sentimiento, en la pasión de su voz.

Liliana Herrero juega con las versiones. Se divierte, las sufre, las sueña, las vive y las impregna de todo su humor -hermoso humor- y de su belleza.

Se desdibuja, se nubla, se empaña en la tapa del disco, porque la claridad está en las canciones y en la voz. Es ese el terreno de la verdad. El espacio de Este tiempo.


Ya es este tiempo. Y, mierda, qué lindo que es cuando lo interpreta Liliana Herrero.


Maridajes

Cuándo: je, en este tiempo, claro

Dónde: en el mundo irrespetuoso y genial de la interpretación de Herrero

Cómo: indagando el presente



LIliana Herrero - Tu nombre y el mío







jueves, 26 de mayo de 2011

Isla del Tesoro

Mientras esperamos el nuevo disco de Liliana Herrero que está a punto caramelo, vamos con una anécdota que me trajo el viento a la memoria y que me enternece hoy tanto como en aquel momento. Porque nos gustan las anécdotas, vio…

Era -creo- el año 2004 o 2005. Cursaba yo una materia dictada por Horacio González. La materia se llamaba Pensamiento político latinoamericano y era, como todas las materias de Horacio González, un cúmulo de pasión y retórica que hacía el deleite de los cursantes. La historia quiso que ese fuera el último cuatrimestre que se cursara esa materia por diferentes cuestiones que no vienen al caso. La materia se despedía, pero un poco también González se estaba despidiendo de las clases porque durante esa cursada había recibido el llamado del entonces presidente Néstor Kirchner quien le ofrecía la vicedirección de la Biblioteca Nacional que -hasta hoy- se transformaría en dirección luego de la partida de Elvio Vitali. La cursada, así, se venía transformando en una suerte de río que llevaba un caudal cada vez más inminente hacia la desembocadura que se avecinaba en las últimas clases y que tornaban más pasionales las clases y ponían un halo de emoción a cada reunión (y a cada post clase en El caminante, cerveza y pizza mediante). Llega el día de la última clase y ese espíritu se había vuelto irrefrenable. González emocionado, algo distraído, nervioso por la situación (y más por la asunción como funcionario) y -extrañamente- bastante torpe en su discurso eran los lugares a los que lo había conducido este final. Lo inesperado lo topa con una sorpresa que lo paraliza: a los minutos de iniciada la última clase entra, hermosa, Liliana Herrero, lo saluda con un simple movimiento de cabeza y con su sonrisa, y se sienta en el primer banco de la primera fila. La sorpresa da por finalizada toda chance de retomar la senda del profesor. Como dos adolescentes enamorados se quedan sin palabras y la emoción los embarga. La clase, esa última, fue la más sentimental y pasional de todas las clases de la materia. Todo gracias a la sorpresa y a la bella locura de Liliana Herrero.

Dicen por ahí que el disco que está por editar Liliana Herrero, Este tiempo, será sorprendente y apasionante. Como casi todo lo que sabe hacer la doña de Villaguay.















Hace 17 años editaba, Isla del Tesoro, un disco en el que aparece en su tapa como una esquimal litoraleña salida de un cuento extraño. Un disco en el que todavía se escucha el acompañamiento Páez que (gracias Fito!) la convenció de grabar estos primeros hermosos discos. Un disco que le otorga una potencia única a varios clásicos del folklore argentino. Y que les impone la marca Herrero. Marca de belleza, pasión y siempre sorpresa.

Escuchen esta versión de Piedra y camino, lectores, y cáiganse de culo. Pero claro, también cierren los ojos y disfruten.


Maridajes

Cuándo: mientras esperamos el nuevo disco

Dónde: en una isla

Cómo: apasionadamente



Liliana Herrero - Piedra y camino






domingo, 13 de febrero de 2011

Litoral

De pronto sentí el río en mí,
corría en mí
con sus orillas trémulas de señas,
con sus hondos reflejos apenas estrellados.
Corría el río en mí con sus ramajes.
Era yo un río en el anochecer,
y suspiraban en mí los árboles,
y el sendero y las hierbas se apagaban en mí.
Me atravesaba un río.

Dice Juan L. Ortiz, el más maravilloso poeta del litoral. Y la sensibilidad y la belleza de Liliana Herrero toman la posta para dejarse atravesar. Liliana Herrero se sumerge en el agua marrón y camalotal del Paraná, cruza el agua azul y arenosa del Uruguay. Se sumerge y cruza, nadando, caminando, viviendo el litoral.












Litoral es un disco doble, obsequiándonos en sus canciones ambos ríos litoraleños: el primer disco nos lleva al Paraná, el otro nos trae el Uruguay. Para cantarle al litoral era necesario hacerlo de esta manera, con cada río en un disco, simplemente porque están ellos tan presentes en el paisaje, la vida y la cultura de la zona, como tan diferentes son entre sí.

Del disco participan Fernando Cabrera, Hugo y Osvaldo Fatorusso, Fito Páez, Facundo Guevara, Arismar do Espírito Santo, Raúl Barboza, Lidia Borda y tantos más. Y Litoral tributa las canciones -vive las poesías- de Ramón Ayala, Falú, Juan L. Ortiz, entre otros, por el lado del ancho Paraná; de Fernando Cabrera, Edu Lombardo, Ana Prada, Viglietti, entre otros, cuando le canta al manso Uruguay. Una selección internacional.

Es un disco de sustancia geográfica, pero que por detrás va navegando por el litoral de la memoria, dice Horacio González en la presentación. Y el agua, siempre la misma y siempre otra.

No podemos escuchar una única canción. Va una por cada disco, una por cada río. Ambas de Ramón Ayala -quién si no, el litoral- interpretadas por la dulzura de Liliana Herrero.

Maridajes

Cuándo: un domingo como hoy

Dónde: donde el litoral te atraviese

Cómo: nadando, flotando, cruzando, viajando río abajo, viviendo el calor, la humedad y los olores de esa tierra mágica



Liliana Herrero - El cosechero








Liliana Herrero - Canto al rio Uruguay