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Antes del tiempo era todo azul, leve de suspensión Al no haber gente no había bien ni mal. No existía esperar.
¿Cómo elegir una canción de este disco?
Suspendamos todo. Suspendamos la rotación de la Tierra sobre su eje. Suspendamos la traslación alrededor del Sol. Suspendamos el tiempo. Suspendamos los pensamientos. Suspendamos los deseos, las arbitrariedades, las filosofías, los comentarios, las ansiedades, las distracciones, las ambiciones, los movimientos, las inhibiciones, las creencias, los aprendizajes, los juicios, la condición humana.
Hace muchos años, una tarde de 1983, estaba yo mansamente dejándome mecer por aquel discazo de Deep Purple, Burn cuando intempestivamente entró RR y me increpó malamente: "EL disco de Purple es Stormbringer y se termina la discusión...". Me sorprendió, en primer lugar, la convicción con la que me había hablado, en segundo término, la existencia de un disco de Deep Purple que yo desconocía y por último, la osadía de "ningunear" algo tan tremendo como es Burn.
Tardé algunas semanas en encontrar un buen samaritano que me lo prestara y desde entonces se coló para siempre entre mis discos preferidos. Muchos suponen que este fue el disco de la discordia ya que según dicen las escrituras, Blackmore no estuvo del todo feliz con la propuesta y el sonido logrado con este vinilo y, por otro lado, no se sentía muy cómodo con la ascendente influencia de Hughs sobre los demás muchachitos de la banda.
Este material marca la primera "ruptura" en la rica historia de los Deep Purple. Blackmore arrancaría, al año siguiente con su versión solista, siendo reemplazado por el maestro Tommy Bolin.
Un disco de Purple sin el característico sonido a Purple y sin embargo una demostración de rock soberbia.
Viaje intenso, potente desde el comienzo con Stormbringer hasta el final con la inquietante Soldier of fortune.
Mientras lo escucho y escribo estas líneas, comprendo esa hermosa y reveladora afirmación que me hiciera FL una semana atrás: "... y, es que en el fondo, todos somos un poco Coverdaleanos".
Por favor, cuando puedan, presten especial atención a la bellísima tonada Holy Man. Aunque ahora les dejo Hold On que es una de mis favoritas...
Bon appétit!
Maridajes:
Cuando: De las 16hs en adelante
Dónde: En lugares abiertos, preferentemente...
Como: Viajando boca abajo en el techo de un tren y con el viento dándote de lleno en el rostro
Hay que hurgar para encontrar al amigo Lou. No aparece, como tantos otros, entre las principales atracciones de un imaginario folleto turístico de Rock. Quizás figure como una excursión extravagante (incómoda quizás) fuera de la hoja de ruta que nos habíamos trazado en un principio.
En mi época (es tremendo tener que usar una expresión de esta índole) no era fácil adquirir vinilos del viejo y querido Lou y los que se conseguían eran ediciones importadas carísimas. Era así que en aquellas largas y ensoñadas madrugadas de tertulia musical alguno disparaba al voleo: "¿Alguien consiguió algo de Lou Reed?".
Un día, en el cual había decidido no honrar a la escuela con mi presencia, me interné, como de costumbre en aquellas dos disquerías de la calle Rodríguez Peña y luego de revolver bateas durante más de dos horas apareció, como pidiendo permiso, Rock And Roll Animal a un precio irrisorio. Y fue así como Lou me comió la cabeza para siempre... Tanto, que por algunos meses no podía escuchar otra cosa y me dormía escuchando el Lado A, y el Lado B lo ponía durante el desayuno.
Disco en vivo grabado en Diciembre de 1973 en el Howard Stein's Academy Of Music de New York. Nos vamos a encontrar aquí a un Lou Reed en clave glam y muy border. Cuentan en los bares del puerto que en aquellos tiempos el bueno de Lou podía hacerse un chute delante de todos sus comensales sin que se le cayeran los anillos.
Son cinco temas que no te dejan reaccionar. Cuarenta y tantos minutos que te dejan babeando y preguntándote: “¿Qué?, ¿ya terminó?”
Presten atención al laburo impresionante del bajista John Prakash (que luego gastaría las cuatro cuerdas en la banda de Alice Cooper).
Este disco en realidad se edita porque esa otra monstruosidad que es Berlin no había vendido lo suficiente y desde el sello le proponen a Lou desempolvar algunos hits de la Velvet Underground y tirarlos al ruedo y Lou acepta para deleite de todos los mortales.
Comparto con ustedes el tema con el que abre la placa, Sweet Jane, que en esta versión tiene una intro para alquilar balcones, vea...
Bon appétit!
Maridajes:
Cuándo: luego de mucho entrenamiento, en tu primera performance como trapecista (a una altura considerable)