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lunes, 13 de junio de 2011

Songs for Drella

Cuando en 1987 muere Andy Warhol, con él se fue una parte importante de la historia cultural y artística del siglo pasado.

Para Lou Reed y John Cale además se fue un amigo y un compañero de batalllas.

En la segunda mitad de la década del ’60 nació The Velvet Underground, una de las bandas más extrañas y más ambiciosas en la búsqueda artística y simbólica de la historia del rock mundial. Los principales comandantes de esa locomotora eran Reed y Cale. Llevaban un vagón de carga que aportaba todas las posibilidades de ruptura con la lógica a su lado, ese vagón lateral era Andy Warhol. Drácula o Cinderella, como gustaban llamarlo. Un Drácula ceniciento. Mitad maldad, mitad inocencia. Mitad hombre, mitad mujer. Mitad poderoso, mitad desprotegido. Mitad y mitad o ninguno de los dos posibles opuestos. Y ambos a la vez.

Dráculla y Cinderella se fusionaron en un mote ambiguo: Drella. Y luego de su muerte, Drella, tuvo el disco de sus amigos y compañeros de batallas, dedicado exclusivamente a su vida y a sus experiencias.















Songs for Drella fue editado en 1991 y es un disco tan oscuro como su tapa. Y tan despojado como los rostros de los compositores en esa tapa.

Warhol -Drella- tuvo el álbum que su historia se merecía y fue el cierre perfecto para la historia de aquella banda extravagante y ambiciosa que, quizás, sea más recordada por el plátano warholiano que por sus canciones.

Maridajes

Cuándo: tras la muerte del angelical monstruo

Dónde: en el mundo de rostros y nombres de Andy Warhol

Cómo: como un sueño



Lou Reed - John Cale - Faces and names







sábado, 11 de junio de 2011

Invisible

Imposible. Impensable. Imperdible. Increíble. Inasible. Invisible.

Un disco tre-men-do.
















Antes del tiempo era todo azul, leve de suspensión
Al no haber gente no había bien ni mal. No existía esperar.


¿Cómo elegir una canción de este disco?


Suspendamos todo. Suspendamos la rotación de la Tierra sobre su eje. Suspendamos la traslación alrededor del Sol. Suspendamos el tiempo. Suspendamos los pensamientos. Suspendamos los deseos, las arbitrariedades, las filosofías, los comentarios, las ansiedades, las distracciones, las ambiciones, los movimientos, las inhibiciones, las creencias, los aprendizajes, los juicios, la condición humana.

Suspendamos todo. Escuchemos a Invisible.


Maridajes

Cuándo: fuera del tiempo

Dónde: fuera del espacio

Cómo: en suspensión



Invisible - Suspensión







Livro

Me pasaron un laburo a distancia. Lo que por estos tiempos la tecnología permite y alguien denomina teletrabajo. La cosa es que todos os arquivos estão em português. Esto se deb a que la primera parte del laburo se hizo en Brasil. Más precisamente en Bahía... En Bahía... Bahía... Y yo acá.
Dios, podés ser tan injusto?

A Bahia, estação primeira do Brasil. Nós aqui e ele lá.



















Cada tonta cosa que leo mientras avanzo en el laburo me hace acordar a este disco (y a otros más, pero primero a este).

Este genial artista, cima cultural del vecino país, que artísticamente es irreverente, descontracturado, un profeta de la diversidad y un adalid del pensamiento libertario. Pero que políticamente es un retrógrado, conservador, anquilosado en estúpidas ideas pseudoprogresistas. Todos sabemos bien, nadie es perfecto. Caetano Veloso, este genial artista, editó Livro, este disco hermosamente baiano en 1997.


Escuchemos mientras hacemos como que laburamos.


Maridajes

Cuándo: este fin de semana, o bien, el 2 de febrero

Dónde: en Salvador, o bien, donde Río sea más baiano

Cómo: del otro lado del espejo



Caetano Veloso - Onde o Rio e mais baiano







miércoles, 8 de junio de 2011

Profano

Me considero un tipo con muchos sueños. Pero últimamente ando con mucho sueño, y un poco descuidado para los muchos sueños. Hablando de sueño estábamos cuando me recordaron que una infusión de tilo empuja al descanso, pero mejor aún dicen, dijeron, es la infusión de valeriana.

Sueño y valeriana no hicieron otra cosa que hacerme recordar a Rubén Goldín. Así se dio la charla y así caí en el recuerdo de este lindo (aunque un poco desparejo) disco y en esa genial canción que por ella sola Goldín se ganó -para mi humilde entender- un lugar entre los próceres de la década del ’80.

















Rubén Goldín se hizo conocido en el mercado del rock allá a mediados de la década del ’80 cuando desembarcaron en las bateas (concepto ochentoso si los hay, eh) y los escenarios del rock porteño esa caterva de rosarinos que conformaban entre otros Jorge Fandermole, Lalo de los Santos o Adrián Abonizio. Y Rubén Goldín era el jovenzuelo de voz dulce -y un poco spinettiana- de la comunidad.

En 1988 Goldín editó éste, su segundo disco, Profano, y en él hay 3 ó 4 canciones que no debería dejar de escuchar ningún oído. Y una que merece entrar al Olimpo: Sueños de Valeriana.


Ando difícil de dormir. Le pongo palabras a las cosas. Me acordé de Goldín y de esta gran canción. Así que vamos para adelante, la barrera es el tiempo, pero cerrar la puerta no es ninguna solución, claro. Las cosas que dejamos de hacer y aún llaman. Un gran signo de pregunta.

Maridajes

Cuándo: cuando no puedas dormir

Dónde: cruzando la barrera

Cómo: con una infusión -con un poco de miel-



Rubén Goldín - Sueños de valeriana







viernes, 3 de junio de 2011

Geografía del deseo


Inauguramos una nueva sección de CTC. Un poco porque nos aburrimos de las estructuras (siempre nos pasa, no hay chances de que sea de otra forma), otro poco porque veníamos pensando en ello desde hace tiempo y ya era hora.
La sección en cuestión se llama Alegorías, y ya veremos en el curso de los sucesivos posts que vayan surgiendo de qué va la onda.

En este caso, la primera de las alegorías nos trae 3 canciones -deben ser casi infinitas las que podrían entrar, pero elegimos estas 3- que se adentran en la alegoría de la geografía del deseo. O del deseo como espacio geográfico.
La primera de ellas -no cronológicamente- es una canción que Sumo editó allá por el año 1985 en el disco After Chabón: Lo quiero ya. Desde el título, claramente se descifra que de deseo estaba hablando aquel pelado loco. Pero hay una frase de esta canción que siempre me pareció genial: Hasta que choque China con África te voy a perseguir, sería bueno que pidieras que la Tierra se mueva.




La segunda de las canciones es Civilización del último disco de Los Piojos. Acá, la alegoría camina por un rumbo similar pero no idéntico del anterior, dice Ciro: Y si viene un río gris que separe al mundo en dos, quisiera quedar del mismo lado, nena, que vos.





La tercera y última canción es la más vieja y la que pone el deseo más directamente en el preciado objeto, pero sin dejar de pensarlo geográficamente. El flaco Spinetta, en el hermosísimo disco Bajo Belgrano de Spinetta Jade, solicita las coordenadas geográficas del objeto de deseo, dice en Mapa de tu amor: Pienso sólo en vos y no se buscarte, dame un mapa de tu amor, dame que quiero encontrar tu corazón.






El objeto del deseo distanciado del obsesivo deseante por un terreno geográfico. Si el deseo de Sumo se instala en un imposible (que la tierra se mueva), el de Los Piojos imagina un imposible (el río gris que separa el mundo en dos) para desear que el destino logre que el objeto no se torne imposible (que quede del mismo lado). La tierra en ambos casos, imaginada como una pangea movediza o desde la posible destrucción que la civilización le impone, y el objeto de deseo que se ubica en un mapa ficticio, en una geografía mítica, pero que se comprende desde la imaginación. En cambio, para Spinetta el objeto está claramente identificado y está en algún punto terrenal alcanzable, solamente que ese terreno es incomprensible para el deseante, una geografía desconocida, en tiempos que no existían los GPS, y el mapa que no aparece.
Bienvenidos a una nueva sección de CTC. Críticas y consejos, queridos lectores, acá abajo en los comentarios, por favor.