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miércoles, 23 de febrero de 2011

Let England shake

Polly Jean vuelve a la carretera.

Desde Stories from the cities, stories from the sea, que fue el primero en que me detuve a prestarle la atención que merecía esta morocha, y luego con Is this desire?, el siguiente (que me conquistó, el orden es exactamente inverso), esta británica de carne rockera -ahora cuarentona- me llegó por debajo de la piel, ahí donde vibran las bases de guitarras filosas y las voces ásperas y dulzonas.













Y parece ser el combo de la banda Harvey, pues, el que me moviliza. Porque si la cabeza de la máquina es PJ con su voz, sus composiciones y su presencia al frente de todo, el motor que arrasa y que mantiene la tensión de las canciones está conformado por la triada Parish-Mick-Flood, siempre filosos.

Todo PJ es político: Let England shake muestra la faceta más protestona, ideológica y política de PJ. Cantando a su vieja, hermosa y desaparecida Inglaterra, cantando a las penas ganadas en las batallas perdidas, cantándole a la guerra como ícono humano. Cantando a la historia por todo lo que nos hizo para construirnos como humanos.

Para trasladarnos al campo de batalla, para volver siglos atrás en el tiempo o para viajar a los campos ingleses en los que se jugó el destino de buena parte de la historia occidental. Para lo que cada uno desee, Polly Jean vuelve con un nuevo gran disco.

Y lo grabó en el interior de una vieja iglesia que cuenta con algunos siglos de vida y que cuenta con mucha sangre -de distinta suerte bélica- redimida. No podía ser de otra forma.

Maridajes

Cuando: cuando salgas de la trinchera

Dónde: in the fields and in the forests, in the dark places

Cómo: under the moon and under the sun



PJ Harvey - In the dark places






martes, 22 de febrero de 2011

Mezzanine

Existen 3 discos que me produjeron en la cabeza un impacto demasiado importante en el momento que los escuché en sus primeras veces. Parece extraño que todos me llegaron más o menos en una misma época. Pero tan extraño no es debido a que los 3 discos son casi simultáneos: de 1997 y 1998. Por esos años el contexto social, económico, quizás la intención de búsqueda y algunas emociones mezcladas, me trajeron no solamente estos discos al oído sino que también, probablemente, sembraron el terreno para que esos 3 discos me golpearan hasta hacerme besar la lona.

Esos 3 discos son Earthling, Ok Computer y Mezzanine.













Este último es una perfecta combinación de buen gusto, climas ácidos y sutiles y lectura efectiva de por dónde va el espíritu cultural y rockero de la época. (Los 3 creo, mientras escribo, que combinan esa receta.)

Massive Attack consagra en este disco la promesa de gran banda de los 90 que había insinuado en sus discos anteriores y que generó la definición para ese sonido que mixtura electrónica, canciones de guitarras sucias, pop psicodélico y reggae tan vagamente como trip-hop.

Mezzanine es el entrepiso que confunde el edificio glorioso creado por una señorial banda de rock con la puerta de entrada de una nueva era musical.

El trío de Bristol (Vowles+Marshall+del Naja) se vale de las voces de Horace Andy, Sara Jay y la Cocteau Twins Liz Fraser, junto a la del residente 3D (del Naja) para lograr una loca y hermosa estructura que tiene mucho más de trip que de hop. Un lindo viaje.

Maridajes

Cuando: ídem Earthling

Dónde: ídem Earthling

Cómo: ídem Earthling



Massive Attack - Man next door






domingo, 20 de febrero de 2011

Tester de violencia

Hablábamos en un post anterior de la memoria involuntaria. Hablábamos de los discos escuchados, recién editados, entre penumbras de las medianoches pueblerinas, que llegaban a mis oídos a través de la interface que me brindaba una vieja -viejísima- radio FM que transmitía un programa de rock llamado En mi cuarto.
Dicen los psicólogos que no importa si el recuerdo es verdadero y real, sino que lo importante es que algo los imprimió en la memoria así como los recordamos, el inconsciente creó esa realidad y es válida. No sé si todos, al menos Cristina dice eso. Es decir, tal vez no sea real, tal vez haya forclusión, tal vez una significancia construida a posteriori, tal vez, tal vez. Pero algo es cierto, créanme que no les miento.
En ese post hablábamos de Charly pero, como imaginarán, aquél no fue el único disco que mi memoria relaciona con el citado programa de FM. Hay otros 3 discos que relaciono con ese programa, con el olor a las noches de verano, y que escuché por primera vez en mi cuarto. Todos estos discos son clásicos del rock argentino y son de dos veranos consecutivos: 1988 y 1989. Este post es para el segundo de esos 4 discos, y les prometo también los otros 2 para algún momento.











En el primero de esos 2 veranos Luis Alberto Spinetta editó Tester de Violencia. Es un muy buen disco del Spinetta de los 80. Es el disco con el que me amigué total y finalmente con este artista. (A pesar de haberlo escuchado y escuchado, Marcos y Carlitos mediante, Spinetta no era fácil para una joven criatura de mi edad por esa época, este disco me hizo escuchar de allí en más al flaco con oído de fanático.)
Hay una anécdota con este disco y mi pasión por escucharlo que ahora mientras la escribo me hace sonreír. Algunas semanas -meses quizás- luego de escuchar la presentación de este disco y gustar a primera oída de él, le pedí a Marcos el original que mi amigo ya había comprado, tal vez en La Plata, y me lo grabé. En un cassette de 60 minutos TDK. Y lo escuché infinitamente en mi viejo -viejísimo- pasacassette y mucho más en los queridísimos walk-man. Cientos de días después, miles de escuchas después, pongo ese cassette mientras compartíamos alguna charla con Marcos, y éste inmediatamente después del tercer compás de Lejísimo, el tema que abre el disco, me dice: “¿qué le pasó a ese cassette?”. Yo, desconociendo a qué se debía la pregunta, se lo hago saber, y Marcos me explica que la “velocidad” de las canciones no era la correcta. Yo había escuchado infinitamente este disco, y me había apasionado por todas y cada una de sus canciones, a otra “velocidad”. La tecnología de la época había hecho que ese cassette se mal grabe y el tempo de la totalidad del disco estaba algo así como entre 10 y 20 puntos más bajo que lo que Spinetta las había grabado y editado. Y yo me había enamorado de ese disco irreal. Creo recordar que no lo volví a grabar, me parece que luego de esa charla fui y me lo compré. Me costó re-conocerlo cuando lo empecé a escuchar correctamente, pero al poco tiempo mi amor volvió a ser el mismo de antes.
Maridajes
Cuando: siempre que puedas
Dónde: sentado en la terraza
Cómo: mirando al mar


Luis Alberto Spinetta - Organismo en el aire






The king of limbs

Los discos que fuimos presentando hasta acá eran discos que -como se dice por ahí- me partieron la cabeza, que me gustaron mucho, que me traen recuerdos, que tienen alguna anécdota importante al menos para mí. Hasta acá, porque este disco purrete tiene exactas 48 hs. nada más.

Puedo suponer con las múltiples, aunque limitadas por su corta vida, escuchas que le he dado, que The King of limbs es un disco que con un poco más de tiempo va a gustarme mucho, quizás me traerá recuerdos y, ¿quién sabe?, tendrá anécdota asociada.













Todo disco de Radiohead, desde Ok computer hacia la fecha, es una noticia cuando es editado. En los últimos 2 discos -el anterior In rainbows y éste- la noticia es mucho más que musical: los discos salen a la luz en formato mp3 y son subidos por la banda a internet para ser descargados por nosotros, el populacho, los consumidores. Así fue que el viernes pasado la banda anunció que ya podían ser descargadas de la web estas 8 canciones.

El disco es una profundización de ese interés derridiano de Radiohead por deconstruir las canciones. Construyendo obras que son difíciles de ser tildadas como canciones, pero que enseguida pasan a ocupar un lugar alto en el ficticio ranking de las más lindas canciones de la historia. Se pueden percibir, entre las baterías electrónicas y no tanto y los ritmos quebrados e hipnóticos, algunos timbres acústicos -guitarras, pianos, vientos- y ciertos bajos saltarines, en mayor medida que en los anteriores discos de la banda. Como siempre, la frutilla de la torta la pone la voz -en otro plano, a una altura diferente, con cámaras y reverbs, alejada por momentos- de Yorke. Esa marca sentimental y diferente a todo que atesora Radiohead. A tan sólo 48 hs. es lo único que me animo a decirles.

Pero sí es muy interesante lo que dice Fabregat sobre este hecho cultural tan siglo XXI de la banda que “tomó las riendas de su destino, y ya no baila al ritmo de un gordo tramposo detrás del escritorio”.

Ah, como sucedió con In rainbows, el disco en concreto -de átomos y partículas- saldrá editado y publicado en unos meses con algún lindo arte de packaging que hace que ese objeto también tenga sentido en la era de la música bit.

Maridajes

Cuando: inmediatamente después de descargarlo de internet

Dónde: por la calle de tu ciudad preferida

Cómo: caminando, con auriculares y mp3



Radiohead - Little by little






jueves, 17 de febrero de 2011

Como conseguir chicas

Allá, por la época en que salió este disco, un programita de la primera FM que tenía vida en un pequeño pueblo de la pampa húmeda relajaba mi adolescencia con mucha buena -y en ese momento, y todavía hoy, sorprendente- música. El programa se llamaba, cual viejo tema de Vivencia, En mi cuarto. Y yo lo escuchaba todas las medianoches, con la luz apagada, en mi cuarto.
Recuerdo que presentaba discos que eran más o menos nuevos y que no llegaban por un largo tiempo al pueblo. Seguramente la tardanza era por dos -o tal vez más- motivos. Los dos principales que imagino ahora son 1) los medios de transporte de la época que no daban demasiada imp0ortancia a los hechos novedosos, ni siquiera los diarios llegaban en tiempo, algunos llegaban un día después (suerte fatídica la del diario que puede ser leído cuando ya es historia), y 2) los discos en aquel pequeño pueblo no tenían demasiadas posibilidades de venta, no había mercado. O al menos parecía no haber urgencia.












Por esa época Charly García estaba perdidamente enamorado de una brasilera llamada Zoca. (Hipótesis del cronista: Charly se tiró a la pileta de la noventitud, se tiró a la pileta de la rubiedad cuando murió Cobain, se tiró a la pileta de la decadencia musical y se tiró a la pileta desde un noveno piso, por desamor. Por el desamor de Zoca. Simple y fatídicamente.)
Pero ese año además de todo eso -y por todo eso- hizo este tremendo disco que tituló Como conseguir chicas.
Con Augustito nos emocionábamos con la english ballad Shisyastawuman, ¿quién, por esa época, no bailó Fanky o gritó No toquen?, las bellezas armónicas de No me verás en el subte, Fantasy y Anhedonia eran superlativas, y Charly dejó todo en Zoca Cola. Todo esto va acá porque hoy me hicieron acordar de que yo estaba en un lugar, A punto de caer -música es lo que das-. El disco entero es una genial belleza. Es uno de los mejores Charly García, sino el mejor.
Pero en aquel momento, y hasta hoy -la memoria involuntaria, y ese olor tan particular de las noches de verano-, siempre, pero siempre siempre, opté por sobre todas las demás canciones por Suicida (todo el mundo en la ciudad). Una maravilla del rock argentino.
Maridajes
Cuándo: una noche de verano
Dónde: en la habitación, la luz apagada, la ventana abierta que da a la calle, en un pequeño pueblo de la pampa húmeda
Cómo: oliendo esos aromas estivales que quedan involuntariamente en la memoria por la eternidad



Charly Garcia - Suicida






martes, 15 de febrero de 2011

Todo lo sólido se desvanece en el aire

Es un militante. De la pasión, de la canción, de la palabra. Y de la contradicción.

Gabo llamó a su disco, de modo tan marxiano, Todo lo sólido se desvanece en el aire. Porque un disco son canciones y lo demás es agua que se evapora en el aire.

Y este disco es mucha música, demasiada. Vibra de pasiones, es un cúmulo de palabras.













El amor y la muerte son dos temas siempre presentes en la poesía de Gabo, quizás por lo universal, quizás por lo contradictorio. Gabo es universal y es contradictorio. La obra universal aparece como fragmentos. Una constante presencia de la diversidad, la oposición y la contradicción. Un juego de las diferencias.

No tiene imagen -como ven- en su tapa, sino un texto. Y dice, apasionado, “¿Qué nos hizo perder de vista que -si bien las acompañan más o menos sinceramente dependiendo de cada caso- la imaginería, las agencias, los medios masivos de difusión y comunicación, los productores full time, los diseños gráficos, los sponsors y las compañías discográficas hacen los discos pero no las canciones?”. Gabo, un señor de la canción independiente argentina. Todo lo sólido se desvanece en el aire, un disco excepcional.

Elegir una canción de este disco es un desafío bastante perverso. Porque cualquier canción marca una impronta. Si no escuchaste el disco, esa canción va a ser la ventana por la que se puede ingresar a él. Y como cada canción de este disco es tan -pero tan- diferente a las restantes, cualquier ventana que abras el paisaje será muy distinto. La decisión mía es que escuches la que está aquí abajo. La decisión tuya será buscar las restantes ventanas.

Maridajes

Cuándo: Cualquier día de los enamorados o cualquier día de los muertos. O el mismo día.

Dónde: En un lugar de ensueños

Cómo: Apasionadamente


Gabo Ferro - El agua sabe